martes, 16 de marzo de 2010

Crisis de pareja


Tal vez por muchas razones has dudado continuar con tu relación de pareja, y te has preguntado si vale la pena luchar por mantenerla o si es mejor romperla de una buena vez. Actualmente ésta es una de las interrogantes más frecuentes entre las parejas, ¿seguimos o no seguimos?

Para esta duda que te angustia no hay respuestas rápidas ni sencillas, porque los pensamientos y sentimientos entre tú y tu pareja no están demasiado claros, y la mayoría de las veces no sabemos comunicarlos.

La convivencia puede ser un día el cielo y otro el infierno, un día un avance y otro un retroceso.


Peleas positivas ¿Cómo discuten?

¿Sabías que las peleas indican salud en tu relación? Sí, las discusiones en la convivencia son una válvula de escape o una señal de que hay un problema serio sobre el cual se debe trabajar.

Las peleas son positivas cuando no llevan insultos, humillaciones ni violencia, cuando se busca una solución y un acuerdo. Es necesario discutir para que la relación funcione bien, y además la reconciliación trae satisfacción y unión a la pareja.

Sin embargo las discusiones son negativas si tú o él se critican, involucran a otras personas o se chantajean psicológicamente con el clásico si no haces esto, dejo de hacer aquello.

Además la discusión no tiene ningún sentido si exiges algo que el otro no está dispuesto a dar, si reaccionas diciendo no a todo, si cedes en cualquier cosa para no discutir, si quieres imponer algo o dominar a tu pareja.

Una señal de que algo va mal es cuando terminan con un silencio, actúan con indiferencia ante lo que el otro dijo o acaban con la paciencia de la pareja, por eso es básico aprender a comunicarnos.


jueves, 4 de marzo de 2010

Cuando los hijos llegan (Articulo) 5 de 5


También nosotros necesitamos atenciones

Por mucho que el bebé reclame atenciones y tiempo, y de que casi todo gire en torno a él, reservemos buena parte de nuestras energías a escuchar y a sentir a nuestra pareja.

Hablemos de cómo nos encontramos, qué sentimos, cómo ha transcurrido la jornada. Todos los días, unos minutos para el diálogo sobre nuestras cosas, al margen de la criatura.

Repartamos, según las preferencias y posibilidades de cada uno, las tareas que acarrea el hijo. Su presente y futuro son una responsabilidad que debemos compartir ambos.

Acordemos qué y cómo hacer con nuestro hijo: compartamos, ya desde la cuna, un criterio de educación y de comportamiento ante él o ella.

La criatura "es" de los dos miembros de la pareja. No es "tu hijo", ni "mi hijo", sino "nuestro hijo". Recordémoslo. Nos evitará tensiones, celos y disgustos posteriores.

Al menos una vez por semana, habilitemos el tiempo para dar un paseo o ir al cine, o hacer lo que nos gusta. Emancipémonos del niño, es necesario y conveniente.

Reservemos un momento para la caricia, el beso y el juego sexual con nuestra pareja. Las contraindicaciones tras el parto para el coito sexual, no significa que otros juegos sensuales se supriman. Y, tras la cuarentena, volvamos a la vida sexual normal.

El amor, sustento de la pareja, requiere ser alimentado cada día. Hay que disfrutar de la vida, y amar a nuestro hombre o mujer, también ahora. O, quizá, más que nunca