viernes, 26 de febrero de 2010

Cuando los hijos llegan (Articulo) 4 de 5


Planifiquemos la nueva situación en la pareja.

Igual que planeamos y cuidamos la venida del bebé, hagámoslo con la nueva situación que afrontamos los padres para que ambos gocemos por igual de la crianza, educación, sinsabores y placeres que aportará esa persona que ha colado en nuestro hogar.

La clave está en que velemos, ambos, para que no se inmiscuya entre nosotros. Los hijos nacen, normalmente, del amor que se profesan los miembros de una pareja, pero no forman parte de ella. La pareja debe tener su propia vida, al margen de los hijos.

En los primeros meses de vida, la dedicación y el tiempo que requieren los bebés son abrumadoramente exigentes, apenas queda tiempo para nada más. Pero ello no obsta para que hombre y mujer eviten que se transforme en el motivo único de sus vidas. Debe contribuir a fortalecer los lazos de unión, cristalizados ahora en un nuevo empeño: ser padre y madre. Pero tengamos claro qué somos y quiénes somos el uno para el otro, qué queremos y hacia dónde vamos.

Seguimos siendo una pareja: cada uno ha de comprender y atender al otro. He de seguir siendo un buen compañero-a para mi mujer o marido.

Además, sin amor, afecto y comunicación en la pareja es casi imposible ser buenos padres. Y esta convicción habremos de mantenerla siempre, porque los hijos, también cuando crecen, siguen siendo muy absorbentes. Y nos pueden distraer de una de las finalidades de nuestra vida: hacer feliz a nuestra pareja.

jueves, 25 de febrero de 2010

Cuando los hijos llegan (Articulo) 3 de 5


Cuidemos la relación de pareja.

Y no sólo la vida cotidiana y los diálogos de pareja se pueden deteriorar. Quizá lo que más dañado se vea con la irrupción (y consolidación) de la figura del hijo, es la vida afectiva y los juegos sexuales de los padres, imprescindibles para que todo funcione bien y vivamos a gusto.

Nos debemos a nosotros mismos, al margen de ser buenos padres, el intento de vivir con ilusión, de ser felices en nuestra vida de pareja. Hay tiempo para todo. Incluso con hijos, tenemos bien cerca a una persona (aunque a veces no lo parezca, con su propio mundo interior y unas expectativas personales muy íntimas que desea satisfacer) a la que hemos de conquistar cada día, a la que tenemos que demostrar que merece la pena el proyecto en que se ha embarcado con nosotros.

Los cambios y reajustes de nuestra vida favorecen al niño, no en vano se han realizado en función de él. De pronto y como sin querer, nos vemos en casa de los suegros o padres cada día de fiesta, comenzamos a dejar de salir los sábados, a diseñar las vacaciones en función de los niños; a abandonar -por impracticables, no hay tiempo ni opción logística-- aficiones que nos llenaban de regocijo, a ver vídeos infantiles o dibujos animados en lugar de nuestros programas favoritos de TV... Porque, "total, ¿qué más da?".

Por su parte, la mujer experimenta cambios físicos y psicológicos que le pueden causar ansiedad. Al unirse a ellos el cansancio y la obsesión de hacerlo todo bien y de ser una excelente madre, a pesar de que nadie le haya enseñado a serlo, puede surgir en ella una auténtica crisis emocional que el hombre debe detectar y ayudar a superar. Ahora bien, algunos varones viven asimismo una situación delicada.

Quedan desplazados a un segundo plano, al ser el bebé y la madre quienes monopolizan el centro de atención. Incluso dentro del nuevo núcleo familiar pasa a ser espectador de los mimos, cuidados y dedicación que normalmente la madre dirige al bebé y de los que hasta entonces él era destinatario exclusivo. También el hombre arrastra un cansancio adicional, pero sin que nadie se lo reconozca. Sin embargo, a él la vida se le ha modificado y precisa de una reubicación.

Los celos encubiertos y no asumidos (hacia el hijo o hija) hacen que el hombre no se encuentre a gusto y canalice a veces esa sensación de abandono estableciendo una relación distante, malhumorada, "sacando punta" a cualquier nadería o centrándose desmesuradamente en su trabajo o en sus amigos. Con lo que la situación termina por complicarse mucho. Y no es fácil solucionar el problema: si bien el hombre ha de plantearse que debe compartir las tareas domésticas no siempre podrá hacerlo de manera que resulte satisfactoria para la mujer. Y viceversa.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Cuando los hijos llegan (Articulo) 2 de 5


Todo cambia con los niños.

El hogar, antes territorio de intimidad de la pareja, pasa a ser compartido por una tercera persona. La cotidianidad de la pareja se ve afectada. Es frecuente que la madre deje temporalmente su trabajo o reduzca su jornada laboral. Incluso, si contrata a un(a) profesional para que cuide del bebé, normalmente la madre habrá de afrontar el trabajo remunerado y el cuidado del vástago. La estructuración de los tiempos varía. Y la percepción del hombre por la mujer, también. Se pasa de marido a padre y de mujer a madre.

Por otro lado, los cambios horarios y los desvelos nocturnos los marcan las necesidades del recién llegado, con lo cual nuestras costumbres y deseos, tanto personales como de pareja, pasan a segundo lugar. Si antes hablábamos del tiempo, de cosas cotidianas, de amor, de aficiones compartidas o de las preocupaciones del trabajo, ahora, las conversaciones giran en torno al hijo: cómo está, qué ha hecho hoy: si duerme, si come, si sonríe, si abre los ojos, si dice algo.


martes, 23 de febrero de 2010

Cuando los hijos llegan (Articulo) 1 de 5


Una vez llegado, el bebé pasa a constituirse en tema central tanto de las conversaciones de la pareja, de las de familias de cada miembro de la pareja, e incluso del círculo de amistades. Tener hijos (especialmente, el primero) es uno de los acontecimientos más señalados de nuestras vidas, pero no todo es color de rosa. El bebé también juega un papel de intruso, en un hogar que antes giraba en torno a dos personas que se dedicaban todas las atenciones, que mantenían un protocolo de actuación que comenzaba en una y terminaba en la otra. De esto, de las consecuencias menos agradables de la llegada de los hijos, apenas se habla, es un tema casi tabú (uno de tantos), ya que podría ser entendido por los demás como una falta de aprecio al niño, un egoísmo poco decoroso o una insuficiente asunción del papel de padres. Pero, a pesar de todo, merece la pena hablar sobre ello.

Planificamos minuciosamente lo que necesitará el niño, los recursos económicos y de otro tipo (tiempo, espacio en el hogar, educación) que requerirá, pero no calculamos cuestiones que, antes o después, pueden afectar al equilibrio de nuestra relación de pareja. Saldremos menos con nuestros amigos a cenar, el cine pasará de ser semanal o quincenal a muy esporádico, los momentos románticos se verán reducidos. Y la comunicación personal, las confidencias, las aficiones de cada uno, cederán el paso ante las "apremiantes" necesidades del niño. Y, si no tomamos medidas, acabaremos siendo unos excelentes padres pero unos pésimos amantes.

Hemos de buscar tiempo para el hombre y mujer a quien hemos unido nuestras vidas.

martes, 9 de febrero de 2010

Dinero y Pareja (Articulo)



Por: Dora Salive V. ©
Asesoría: Olga Susana Otero

El dinero no es solo papel moneda, nos permite comprar bienes materiales, educación salud, seguridad, amigos , aventuras; también podemos ayudar a los que amamos y garantizar a nuestros hijos mejores oportunidades.

El dinero es también un instrumento de justicia con el que podemos reparar el daño que causamos a los demás.

Una distribución justa del dinero en la familia y la sociedad puede asegurar iguales oportunidades para todos los miembros de un grupo.

Por medio del dinero expresamos nuestros deseos, nuestros anhelos de comprometernos y nuestra necesidad de venganza y de justicia.

Según como usemos el dinero puede ser símbolo de amor o violencia, y ser generosos puede desencadenar en los otros envidia o gratitud.

Hablar de dinero en la pareja es hablar de amor. Si pensamos que amar a otro es otorgarle un espacio en nuestro interior, reconociéndole su particularidad y existencia vemos que el amor en la pareja se ve en los comportamientos concretos que cada uno tiene para consigo mismo y para con el otro.

Si aceptamos que la relación de pareja es una relación entre dos sujetos que intercambian todo aquello que necesitan para vivir lo más plenamente posible, el dinero representa el aspecto material de dicho intercambio y la forma concreta en que lo hacemos efectivo.

Existen fantasmas alrededor del dinero tanto en hombres como mujeres.

Los fantasmas de los hombres hacen referencia al temor de quedar a merced de las mujeres a quienes sometieron con el dinero y con la autoridad que les otorgo la cultura patriarcal en la que crecieron y el temor a ser debilitados en su identidad masculina, cuando ésta se ha sustentado en el ejercicio del poder y en la disponibilidad exclusiva del dinero.

Los fantasmas de las mujeres hacen referencia amenazas de desamor, soledad y desamparo, al no tener a un superman que les garantice una protección vitalicia.

Tanto hombres como mujeres tienen profundos resentimientos debido a los cambios de roles , el hombre proveedor actual no puede ya disfrutar del poder absoluto que disfrutaban sus antepasados y dejar de cumplir es rol lleva a una censura social muy fuerte.

Otro resentimiento es que al ser proveedor tendrían a cambio una madrecita que los cuidaría siempre y las mujeres de ésta generación ya no quieren ser madres de sus esposos ni competir con las suegras para ver quien alimenta mejor ni aceptar resignadas las relaciones paralelas o amantes de los esposos así como no quieren tolerar el servicio sexual, desean relaciones más equilibradas donde la gratificación sea mutua.

Hablar del dinero es más complejo, pero nos permite buscar un intercambio más libre, creativo, enriquecedor y sobretodo más solidario.

EL DINERO Y LA PAREJA JOVEN

Estamos en un mundo donde se espera que le saquemos mayor provecho de las oportunidades, que compitamos con nuestros pares en el colegio, que en la universidad brillemos, lo mismo que en los deportes y como profesionales .

Se busca realizar la fantasía de poderlo todo y lograrlo todo , por ello los créditos y las tarjetas entraron en el mercado con facilidad.

Se vende la idea de ser mejor o superior: eleva la autoestima tener tarjeta y si es plateada o dorada eleva el estatus.

Con la Tarjeta de Crédito que abre de inmediato las puertas de nuestros deseos, se favorece una sensación de libertad y autonomía lejos de la realidad. La satisfacción inmediata de las aspiraciones genera la ilusión de disponibilidad que evita frustraciones que la realidad nos impone.

TÁCTICAS USADAS EN EL MANEJO DEL DINERO

Existen tácticas o armas usadas en el manejo del dinero que nacen de los fantasmas y resentimientos que tenemos los hombres y las mujeres.

Una táctica frecuente es La Metodología Del Goteo. Es un filtro que permite dejar del lado de quien dispone del derecho de tomar decisiones, y del otro lado como única alternativa la resignación.

Esta metodología del goteo parte de la convicción de que el otro es un individuo que carece de capacidad organizadora y cuya demanda insaciable obliga a que se le ponga control.
Este manejo recuerda aquellas situaciones infantiles en las que el pequeño pedía y el grande otorgaba, en la que el pequeño pedía y el grande se hacia rogar, en donde el uno era más y el otro menos.

Otra táctica es el DAR PERMISO.
Esta metodología se transforma en una imposición forzosa que encubre una amenaza.

El que uno de los dos maneje solo la economía del hogar y en especial administrar los ingresos de uno solo facilita descalificaciones constantes y puede llevar a una lucha en la que el que aporta presione a quien lo distribuye y quien lo distribuye presione a quien lo produce.

Otra táctica : ESCONDER DINERO

Por qué se necesita esconder dinero , què significa ?

El sexo y el dinero a menudo vienen relacionados entre sí. Cuando hablamos de dinero hablamos de valoración y a otro nivel el dinero es valoración del costo que estamos decididos a pagar por obtenerlo que deseamos.

Esconder dinero es sentir que yo soy más valioso que el otro , subyace una competencia por quien es más valioso , o merecedor.

A menudo subyace una sensación en quien esconde que merece una compensación por algo que el o ella sacrifican ( El estar en casa con los hijos, el aceptar pasar mucho tiempo con la familia política, el vivir con los suegros o suegras ). Es un intento, insano por supuesto de equilibrar el dar y el recibir.

Todas éstas tácticas muestran la forma como está la relación. Se convierten en acuerdos implícitos o explícitos que si se aceptan sin expresar lo que molesta , se van convirtiendo en resentimientos que van minando la base de la relación.

IDEAS PARA MANEJAR MEJOR EL DINERO

1. HABLE DE LOS ASUNTOS QUE CONSIDERA DESEQUILIBRADOS DE LA RELACIÓN. Tome decisiones temporalmente, no haga acuerdos y negociaciones para siempre, somos adultos y ponemos las pautas, podemos reconsiderarlas y cambiarlas


2. COMIENCE POR CAMBIAR. CUANDO UNA PERSONA DE LA RELACION CAMBIA , LA OTRA SE VE OBLIGADA A CAMBIAR. Insista en que las cuestiones de dinero se manejen en pareja


3. PRACTIQUE A GENEROSIDAD TANTO VERBAL COMO EN LA ACCION De más de lo que recibe a nivel afectivo y verá que al producir ese desequilibrio el otro tratará de equilibra la relación dando. Después de un tiempo,” Hable de su esfuerzo o cambio y pregúntele Cómo se siente ; dígale como le gustaría que el compensara el desequilibrio. Quítese la idea de la cabeza de: “ Si el me ama lo hará sin que yo se lo diga, o si ella aún me quiere, se dará cuenta y cambiará “

4. UNA PAREJA EXITOSA DEBE SER UNA COMBINACIÓN DE QUERER SER AMADO, QUERER RECIBIR Y QUERER AMAR AL OTRO, QUERER DAR Pida lo que desea y necesita, permita que le pidan y no sienta todo como un reclamo


5. BUSCAR ESPACIOS ESPECIFICOS PARA HABLER DE LOS PROBLEMAS ECONOMICOS Y NO DEJAR QUE EL TEMA INVADA TODOS LOS MOMENTOS. Acepte que el dinero nunca alcanza, no use el dinero para evitar el aburrimiento.

6. LA PAREJA PUEDE HACER EL ESFUERZO DE CENTRARSE EN LO QUE TIENEN ( sentimientos de abundancia ) Y NO EN LO QUE NO TIENEN ( sentimientos de vacío )

7. LO MÁS IMPORTANTE . PREGÚNTESE SI REALMENTE EL PROBLEMA ES EL DINERO. El dinero por si mismo no es problema. Cuando tenemos problemas con el dinero porque hay problemas ocultos de poder, afecto, apreciación, compromiso o sexo.


Fuente: www.hellingercolombia.com

martes, 2 de febrero de 2010

No me veo amado/a (Reflexión)

Si yo descubro que necesito ser amado/a, no debo justificarme diciendo por ejemplo: “no me veo amado/a porque tu no me das suficientes demostraciones de cariño”, sino por el contrario, probablemente lo que necesite es ser una persona fácil de amar. ¿Y cómo? Analizando mis actitudes y comportamientos podré descubrir seguramente que no soy lo suficientemente amable con los demás y que sólo espero que me den, sin dar, o bien, midiendo lo que yo doy a nuestra relación familiar, quizá buscando el 50/50 y no el 100% que a mí me corresponde dar.

No podemos culpar a otras personas de lo que sentimos, solo nosotros somos responsables de nuestros sentimientos.